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Mostrando entradas de 2012

un color

y te siento lejos cuando siento las mariposas de los álamos y los cipreses y los azules y te alejo cuando siento las palabras que se queman en el roce del silencio  y tendría que decir el punto final de los signos complacientes y siento dejar de decir el invierno plateado y las lunas en eclipse constante olvidar que mientras tanto el suspiro ahogado y la lágrima puente que siento como el verde llanto de la pampa este verano y me siento cerca cuando siento mariposas álamos, mariposas cipreses, mariposas azules.

> deseo > duda > expresión

Y si escribiéramos la lluvia y soñáramos la estrella y doráramos el día y si lucháramos el llanto y pintáramos la lágrima y gimiéramos el verso y si enfermáramos (de azul la ciudad) de olvido los pecados de súplicas de placer y de verdad nuestros interesados papeles nuestras estrellas astilladas nuestro refugio neoterrestre y si silenciáramos la luna y entregáramos al universo la poesía de las pieles los soles de la noche el infierno de sosiego el pájaro de invierno el secreto de los mares tu belleza enredadera.

perú

(la leve brisa) seguir esperando,  con suma torpeza esa respuesta precisa y floral de sus ensimismadas palabras y sentidos de su retozar en la melancolía que podría ser luz podría entre tantas cosas melodías y hermosuras los planos ambivalentes de curiosidades y confusión (la no placentera contusión la interesada no vendaval) el invierno que quema con su quiebre devolviendo una leve brisa tan leve y acertada.

XII

y entonces condenado a tu soledad más absoluta te reprimís entre las sábanas mordiéndote el labio  sangrándote las uñas arrastrándote los versos en un momento en que se quiebra el precipicio en otro momento en que no quedan ni dudas ni  entonces escuchás que hay un mundo que te enseñaron para que no grites ni te escondas que el amor se abre entre vaivenes de espejos y ríos y destellos que los vientos siempre indican dirección que la dirección de las estrellas puede ser idéntica a un tornado radiante y sencillo .

querer

Que huya en cuerpo en alma en poesía Que exilie en mitades diferentes en los barcos de la noche de horizontes conocidos Un día tal vez un silencio un silbido una brisa helada leerá tus párpados  como la mañana lee el néctar y los rocíos Una vez quizás el tiempo será imperfecto el mar un volcán las montañas un bosque el abismo un espejo tus ojos la respuesta.

ríos

" Amor mío, no te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía, porque estas del otro lado, ahí donde me invitas a saltar y no puedo dar el salto, porque en lo mas profundo de la posesión no estas en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de tu risa, hay horas    en que me atormenta que me ames (cómo te gusta usar el verbo amar, con qué cursilería lo vas dejando caer sobre los platos y las sábanas y los autobuses), me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado, jamás Wright ni Le Corbusier van a hacer un puente sostenido de un solo lado, y no me mires con esos ojos de pájaro, para vos la operación del amor es tan sencilla, te curarás antes que yo y eso que me querés como yo no te quiero. Claro que te curarás, porque vivís en la salud, después de mí será cualquier otro, eso se cambia como los corpiños. Tan triste oyendo al cínico Horacio que qu...

...

el árbol el zaguán las semillas que gotean. los desvanecimientos la ausencia el relato de los males. la angustia  la verdad mientras tu rayuela de cielos. bajos pintada sobre las nubes del espacio. sobre los techos de las casas y los barrios el papel. como la anulación del espacio y el tiempo en el grito. poético de los mares y los imperios y la línea. que recorre radiante la belleza tan esbelta. ajena de otros ojos contornos y recuerdos. y más papel y más poesía  entre tus versos y tus piernas .

Bien, el árbol es la verdad

Y como vivimos recostados en el filo de la nube no más alta te recuerdo los plateados y las grietas que tu garganta acaricia sin cuidado te invento sobre la credulidad y mil cantatas, entre la nada sublime de este invierno viejo y como tu gris funciona desde la energía hurtada de mis soles de la noche y como tu perfil se oxida entre tanta armonía despiadada ya no grito desde tu sombra interna ni me dibujo entre los miedos compartidos ya no comparto el amanecer brillante  ni el verso estúpido ni el vaso tibio.

el teatro y la poesía

entre burbujas y destellos el rocío se eleva sobre las costas de tus lunas un imperio resguardado de bosques y precipicios las almendras y las grullas y los cuentos. leí entre euforias tu reflejo y tu llovizna leí de cada pausa tu vigilia y tu caricia. y te quiero. por el tono la quietud y la memoria.

brillás

cuantas cartas te escribí cuantos versos dibujados por acá mientras las campanas sonaban en las ciudades ya tristes y azules cuanto que no supiste mirar  ...y los cielos al revés   porque el viento se detiene de una vez porque el instante sabe aún de vísperas y sosiegos las instan-táneas sí, las del amor.
ese malestar amargo esa acidez ese calambre intenso - calambre del calambre de la acidez del malestar - y esa terrible necesidad de callar y anudar y este temblor del cuerpo y del alma a destiempo un sismo desde el centro de la nada hacia los rincones de nada esperando que grites lo más horrible, la oscuridad el vacío,  que me grites con la mandíbula al límite del desgarro, con odio con rabia, con todo el odio de tu garganta que presiones tus puños, que me escupas en la cara que me odies como yo te odio, con venenos con silencios con estupidez con toda la verdad y todo el cataclismo espero
y cuando entonces al fin te entrego el espacio y la poesía (simulás olvidar) la noche de burbujas tibias, de misterios y de amor. será que existe algo más?

20

y hoy es el silencio derramando tristezas y deseos por olvidar ya no más la nostalgia arrepentida de los dos ya no más las luces de verdades irrefutables y perfectas ya no más el miedo el miedo el miedo

+1

vuelve   a través de la noche su pelaje en la luz que llora   solitaria bar tequila suelo congoja, el verdecampo, fotograma descuidado. eterno   el tono de tu caminar (intenso) el color de niña sin matices música y abrazo que desabre desviste moviliza los destiempos artificiales mermelada y desayuno.

desatormentándonos

"Deja tu miedo atrás | alguien te sonreirá | abre tu mente al sol | todo irá mejor | Antes de despertar | desde tu cuerpo astral, verás | tu voz sabrá gritar: "Todo irá mejor" Dulce tres nocturno | aparece mostrando su signo | detrás del diamante. Dulce tres nocturno necesito que cuentes tu historia para conocerte Ven hacia mí .."
"y si yo también pero bueno no se" bebiste mis lágrimas obviando el deseo renaciendo libre sobre mis sombras viviste las luces del insomnio verbal del suspiro la melancolía y el tango nebuloso te extrañan los versos y la música te extrañan los ritmos las vigilias la lujuria te extrañan las estrellas y los cielos y los mares invierten sus lunas los ocasos estacionarios iluminan el espacio los anillos y las esferas beso tus aristas, recorro los rincones y contornos - y líneas curvas y planos y señales - y el signo que se esfuma entre la niebla y el instante que es instante y ya no es nada y el momento de los momentos del amor te extrañan las flores, los otoños, la palabra.
"Sin embargo, el cíclope más conocido de esta generación era un hijo de Poseidón y la ninfa Toosa llamado Polifemo , quien pierde el ojo por culpa de Ulises. Otro de los cíclopes de la segunda generación fue Telemo , un vidente." ni logro ver, a veces, nuestra propia mitología entre tantas luces de avenida ni entiendo ni sé, a veces, la manera en la que mil casualidades se inventan tras tu sombra como primicias idiotas y comunes, quién carajo te creés que sos para retocar lunas y ocasos, para nombrar la décima vanguardia, la exactitud, el terror o la lujuria
entonces ahora puedo resumir, minimizar, clasificar a partir del permiso tácito de tu ausencia puedo decir que todo se reduce a un instante de debilidad puedo decir que redujiste nuestro amor a una línea imaginaria a un puente colgante entre tulipanes que ya no están clasificar los besos, las mentiras, los supuestos inventar cronologías, paralelismos, estigmas y olvidos hay un punto clave, fijo, innegociable - casi generado por la misma energía que me suplica - que me grita mis estamentos más profundos, que me recuerda desesperadamente entre los altibajos ese instante de debilidad me devolviste al sitio tan maravilloso de las luces y los desencuentros

será la herida de París

hace algún tiempo oía y presentía aquel ruido no es un golpe, no es un instante de impacto es un detener constante un silencio que se filtra entre las grietas mismas de la piel incluso un añorar, un lamentarse por la ausencia de equipaje, por la proyección por la sensación de derrota del alma: volvemos a la aldea sin caballo ni escudero, volvemos porque perdimos, porque prometimos, porque no supimos hasta dónde entonces me quedo, a veces, con la niña de las cenizas esa que sabe no dormir porque su sol es amargo ni conoce un gusto diferente al del alcohol quemando su garganta ni sabe esperar ni someter al tiempo me quedo porque ni arrastrándome sobre mi propia baba podría ir más despacio ni con la calma natural de quien encuentra su espacio y su momento podría quererte en un ciclo perfecto porque aún así aún así respiro aunque sea entre la nada y es cierto que cada ola y cada marea y cada cristal de arena que se retira y aplaca la ilusión y cada imagen y cada sollozo y cada verso que me...

chu

Sentía ese deseo, esa necesidad simple y algo tímida de tener una novela descansando sobre la mesita de luz, esa ansiedad de acariciar sus hojas a medianoche bajo la tenue luz de la incertidumbre. Hay una paz única en el susurro de la voz interna, esa lectura del espíritu sobre el eco de las palabras, los cierres fulminantes, la metáfora que se subraya en la inercia el destino el azar. Sensación de primera mañana, un sol que se niega detrás de las cortinas forzadas, la naturaleza que juega de nuestro lado en los encuentros y tonalidades, la canción se escribe (siempre) sola en el instante exacto en que la yema de un dedo recorre una palma y así, y así regresamos al lugar que desconocemos y la naturaleza y los afiches y el art nouveau y las avenidas y la sonrisa cómplice y mi mano, y mi mano buscando tu mano, y la novela de las luces y la medianoche tenue de los bares y el destino y el azar y tu mano, mi mano.

poesía

será que no ves? (desde tu muralla y tu castillo, desde tu delirio tan cortés, desde tu armadura medieval) mi miedo siendo luz, mi miedo de estrellas y locuras espontáneas no sabés, al menos hoy el peso de la claridad y el amparo que se inventa a sí mismo entre las líneas. Creo en la libertad que sobrevuela los espacios de la nada, en la ternura del despertar abrazado entre fronteras, en la mañana pálida y el suspiro natural renacentista. vos tenés ese poder de delinearme a tu antojo, esa melodía que liberás y me hace crecer creer y respirar hasta que estallan las estaciones y sus lunas y los volcanes de cada invierno escurridizo hasta que el verso es la división imaginaria, entre mis océanos y tu brisa intranquila que ampara gaviotas, que brilla en el ocaso, que deriva los rayos hacia el mismo centro perfecto. ese corazón embravecido por derrotas antiguas y placenteras en caminos cansados de pestes y honores perdidos, ese quererser, ese amague trascendente que (...) tenés ...

habladurías

entonces no entendés pero ellas se encadenan a mi garganta alrededor, quiero decir, en mil nudos que son mil versos o infinitos o uno solo. y marcan el pulso y ordenan los días (qué digo!) los instantes la perfección que nos indaga la luz que se opone a las verdades ellas crean la creación mientras yo te invito a bailar.

vos sos el sol

Hoy pensaba en la luz que no dejás filtrar en mis ecuaciones de madrugada y tus planos y tus plenos pensaba en el color en los derrames de las mareas de las galaxias pensaba tu mirada como quien piensa una esfera cercana y la sostiene con la yema de sus dedos y se refleja y se siente ser y baila entre las luces blancas y se dibuja mil rostros y se delinea perfecto y se inventa en sombras que se apagan y mientras tanto enciendo tus versos desde donde puedas ver enciendo tus restos en un eclipse eterno de vos te trazo imperfecto y fugaz inconstante olvidadizo recuerdo el momento de los momentos y sobre todo: te anhelo tarde y desprolija, descuidado.

porfín

entonces qué es? si no es por las dimensiones ni las palabras si no es por ese espacio compartido entre todos los espacios si no es tu flor ni tu nunca ni tu ventana de miel qué es? qué es entre tantos versos? si me perdés para la ferocidad del encuentro nuevo si me perdés entre la mentira y la suspensión si me sabés así: vacía y distante, y me ves, radiante de estaciones es real? la canción que se escriben entre lo absurdo de tu quéseyo y mi mirada líquida la canción que no quiero ver y no voy a ver y sin embargo suena tan tan alto entre mis entrañas y las tuyas la canción que de verdad espero, sea menos que una mentira, un cuento, una idea de esas que solo aturden por la madrugada.

súplica

tan solo que te apiades aunque sea por primera vez por un instante que olvides apenas veas esos ojos que te apiades por la sonrisa y por la estrella que atiendas a la lágrima, al destello, al impresionismo que por un momento me conozcas de verdad me sepas en mis dimensiones, en mis torrentes, en mis miedos que recuerdes las promesas y el espacio, que sueñes como si valiera la pena que no mires al costado, que no te escapes de nada en tantas direcciones que sea cercano, que sea real: mañana, esta semana, algún viernes que no quieras continuar con la danza de las cenizas bajo la alfombra que no haya más cenizas ya, ni sombras, ni heridas que se irritan de vez en cuando porque es amor, hoy y siempre, la verdad.

así

como una luz un violento gris brillante belleza inquieta que sobrevuela los mares, imperiosa. en el silencio hermoso de nuestra noche triste nuestras madrugadas suspendidas las líneas que dejaste como promesa eterna de libertad.

elemento

Me señalaste tu universo desde un umbral microscópico una primera vez me invitaste a pasar y a mirar solo algunas superficies me invitaste a pasar pero mi cielo quedó al revés, y mi lugar del otro lado, y mi juicio suspendido, y mi yo tan postergado.

confiar

tu tristeza se eleva, entonces mas una muralla una violenta marea de furia magma escurridizo petrifica laderas mil soles que se encienden en secreto - para sí -

rabioso

y aunque tengas tiempo -los violines se quejan y los violinistas se lamentan- imaginar un tren de madrugada: tus manos que se borran dibujando una estela entre el sinfín de la espuma y la marea el viento entre el sol el vino y la frontera tenés tiempo, sí, hoy entre la luz y el dorado perpetuo entre el carrousel y tus destinos una lágrima almendrada un suspiro y otra lágrima.

allá

tan borrachas y tan espejos caen frente a la figura frente al delirio que los grises de tus líneas y tus versos como cortina al infinito el ritmo intermitente de las luces los ecos del eco de tu canto entre las playas perdidas del azul eterno y caen caen caen aquellas palabras tan viejas y tan niñas, el azufre de las noches la mañana entre las hojas y la luz.

missing

entonces me desgarrás la piel y me abandonás al costado de algún camino desde el dramatismo de la lluvia oblicua y furiosa de una noche cualquiera entonces te vas sin mirar atrás y yo solo lo sé porque lo imagino e imagino que no mirás porque nunca te enseñaron a mirar y sé que presionás tus puños y acelerás el paso entonces tus lágrimas son gotas de esa misma lluvia que te golpea aunque ya no sientas nada entonces mientras destrozabas mis cenizas e ignorabas mi llanto - porque no sabés mirar, porque nadie te enseñó - mientras recorrías mis valles y mis horizontes y mis estrellas con tu filo inevitable y preciso yo miraba entre tus párpados vacíos, miraba la luna y las curvas y las noches miraba el párrafo que sin metáfora ni eufemismo transcribí de tus postales.

oculta

no es La luna naciente entre los brazos no es la enfermedad que se expande lluviosa desde la piel no es el infierno de tus males descuidados ni el eco de los escritos que perdiste es el tormento de las no-respuestas de los silencios pesados del jardín que dejás por salir a buscar (veradmirar ) pétalos usuales.