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Mostrando entradas de marzo, 2010

odio

Y entonces me llevaste a respirar el humo de las flores en verano y el sol cantaba filtrándose desde el suelo de persianas bajas. Mi universo besó la calidez lunar de tus espinas doradas y la música fue el silencio donde supimos recostarnos con labios entreabiertos de armonía elemental. La sombra de tu fantasma azul quebró los sueños como cristales del mismo espejo que cae hacia el centro de la tierra, no supe ver el ruido de la luz desde tus ojos de ser cercano, ser estrella del espacio que baila entre barquitos de papel hacia el viento que desprende las manzanas en el infierno de tus perfecciones.

Es un vuelo limpio, entre túneles de luz

Alguna vez leíste sobre el caracol de seda y la baba del gusano. Yo te contemplaba en silencio (porque las estrellas no me enseñan sobre ruidos), observar desde un jazmín el arcoiris de metales líquidos que se encadena a tu alma cada madrugada. Y mientras pensabas en el incienso violáceo de infinitos rostros y caídas onduladas, y mientras mi silencio no era más que uno de los tantos inventos terrestres por enamorarnos de aquel vuelo insaciable escondido entre maderas de bosques azules; ví que tu canción se desprendía como un violento despertar inverso a mi línea, como búsqueda de sal plateada entre los caramelos de nuestra primavera.