Y entonces me llevaste a respirar el humo de las flores en verano y el sol cantaba filtrándose desde el suelo de persianas bajas. Mi universo besó la calidez lunar de tus espinas doradas y la música fue el silencio donde supimos recostarnos con labios entreabiertos de armonía elemental. La sombra de tu fantasma azul quebró los sueños como cristales del mismo espejo que cae hacia el centro de la tierra, no supe ver el ruido de la luz desde tus ojos de ser cercano, ser estrella del espacio que baila entre barquitos de papel hacia el viento que desprende las manzanas en el infierno de tus perfecciones.