Fueron cuatro, cuatro entradas prohibidas y sus lágrimas que hablaban de más. Es ahora el posible fin, escucho los susurros de la despedida. Una década de espera, un olvido aparente. Y es el mismo dolor que regresa cuando la incertidumbre no sabe esconderse. Mi nombre verdadero? No creo q nazca en sus jardines, en las flores mágicas de la infancia asesinada, ahogada, escondida en el aljibe frente a su puerta, la galería interminable de blancos y negros, el piano desafinado de cuentos de terror. La despensa fría con su puerta vaivén, el cuarto de los vinilos y el pizarrón desdibujando fantasías perdidas entre gritos y persecuciones inventadas. Perdimos la magia, las mañanas grises y las noches cálidas, los tesoros encontrados, los dibujos con crayones, el vecindario de fiesta. Nos queda la distancia de estar tan cerca, la galería lluviosa de algún domingo desolado.