sos el personaje que se escribe a si mismo desde los deseos del espejo. yo te señalo, imperiosa y con desprecio como quien marca las impurezas de los abismos en la cercanía. merecía tu saber oír, tu recitar, mi poesía que se detuvo entre tus atributos premeditados, y no te absuelvo de ninguna culpa y no te amo, y no te encuentro incluso en la imagen de la tarde las piernas y las sábanas. me disculpo por vos ante mis propios tribunales, me despido por las madrugadas sin dormir, soñando mentiras que se inventan en papeles surrealistas, en juegos pasados por alcohol. y los horizontes que sabés son mis puntos menos claros, no los regreso a ningún rincón, aún espero que mis notas y mis sombras permanezcan a salvo del deseo por llegar.