el deseo por la palabra y la conexión sobre la mesa, el sueño oculto que derrama sus aromas contados, contados tantas veces por los que cantan entre el vino y las sábanas de sus tardes grises.
habría que caminar miles de desiertos antes de dar con la primera mirada, con el deseo o la palabra. y entonces no habrá oasis que nos salve.
tenía los versos sobre el lienzo fresco, entrelazados como el amor y los abismos, las espinas que flotan sobre el rocío.
la música cuestiona alguna imagen, las señales de la destrucción y sus letras gritadas sobre el cristal. hubo un sitio, en algún sueño, el rayo que adormece la canción.
La lava deja su audaz rasgo en el algodón. Sentimos llegar los colores, pero también podemos encapricharnos y hacer algo copado con ellos. O solo percibirlos y dar una vaga respuesta. Un ejemplo.
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