El telón caerá anticipando el silencio, el suspiro, el éxtasis de la incertidumbre. El escenario donde se desgarra cada ruina bajo el filo de los rayos de tu sol ahogará en cenizas los versos que por cientos de amaneceres suplicaron la fundición de las cadenas oxidadas. La palabra como primer motor del desengaño: que lo poco que queda sea tuyo, y de mi no quede nada.
entonces ahora puedo resumir, minimizar, clasificar a partir del permiso tácito de tu ausencia puedo decir que todo se reduce a un instante de debilidad puedo decir que redujiste nuestro amor a una línea imaginaria a un puente colgante entre tulipanes que ya no están clasificar los besos, las mentiras, los supuestos inventar cronologías, paralelismos, estigmas y olvidos hay un punto clave, fijo, innegociable - casi generado por la misma energía que me suplica - que me grita mis estamentos más profundos, que me recuerda desesperadamente entre los altibajos ese instante de debilidad me devolviste al sitio tan maravilloso de las luces y los desencuentros
y si la palabra entendiera más de amaneceres que los ojos brillosos de lagrimas doradas, no existiría ni el telón silencioso, ni las cenizas ahogadas.
ResponderEliminarSi tu eres nada, yo lo sere tambien.
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