Entre las cartas y el deseo, la inercia del despertar, la exposición sincera. Doce, doce líneas de quietud perpetua, de cristal-acuarela. Tu voz amanece para sonreír la miel del desvanecer interno.
Una lágrima helada, suspendida de cualquier niebla en el espacio en que todo se detiene y quiebra sus formas, irrumpe senderos en la nada,
sostiene la fuerza de sus ojos al filo del abismo,
al filo de cada destello y
cada letra y
cada lluvia del invierno entre el humo que rodea el sabor ácido de la canción que desiste su belleza,
belleza propia de la calidez
imperfecta, de la sentencia escrita en cada grieta y cada línea. Bordes del eclipse.
Entre las cartas y el deseo, la fotografía rasgada de las tardes del sol, y tu voz al comienzo del horizonte.
Despierta la pausa en el anhelo por el mañana eterno, verso que pronuncia la hermosura de tus manos al mirarte, detrás del tiempo y de la arena, la costa emerge su postal en movimiento.
Una lágrima helada, suspendida de cualquier niebla en el espacio en que todo se detiene y quiebra sus formas, irrumpe senderos en la nada,
sostiene la fuerza de sus ojos al filo del abismo,
al filo de cada destello y
cada letra y
cada lluvia del invierno entre el humo que rodea el sabor ácido de la canción que desiste su belleza,
belleza propia de la calidez
imperfecta, de la sentencia escrita en cada grieta y cada línea. Bordes del eclipse.
Entre las cartas y el deseo, la fotografía rasgada de las tardes del sol, y tu voz al comienzo del horizonte.
Despierta la pausa en el anhelo por el mañana eterno, verso que pronuncia la hermosura de tus manos al mirarte, detrás del tiempo y de la arena, la costa emerge su postal en movimiento.
hermosa LAGRIMA, que dibuja senderos en el fulgor de la belleza... y bares (?
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