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Mostrando entradas de diciembre, 2011

todo

y me enseñaste el mar; ya lo habíamos oído antes cuando no sabíamos oír y yo te culpaba por alguna cicatriz sobre el horizonte sabía de miedos y de octubres, perder lo que perdimos y encontrarnos nuevos en ningún lugar sabía de mentiras y de llantos, pero esa tarde guardé para siempre una brisa fuerte entre los verdes de tus lunas esa tarde el ritmo se disfrazó fueradefoco y el silencio se escondió entre las nubes viejas y oxidadas y no me viste unadostres veces que pensaba adoquines y avenidas

común

Mi amor es simple, nuestro brillo orgánico y sutíl, sin astillas ni puntas de estrella, más bien un sol esférico, radiante y eterno. q uisiste nuestra calma mientras yo solo añoraba amaneceres otoñales, dorados entre la niebla y los vaivenes. quisiste que te contemple, que admire y admita tu belleza compleja, tus ruidos y tus grietas. entonces entendí, mejor que cualquiera de tus sombras, tu silencio. y me creí ave, y me creí alas, y consumí tu néctar y tus vacíos y tu suspiro; y consumí de mí lo poco que quedaba y reí, reí y bailé sobre mis restos livianos, sobre el asco de mis noches eternas, sobre las palabras que ya no están. t e dí mis partes simples y las difíciles las asumiste por tu cuenta, te dí mis aires cotidianos solo porque así lo pediste, te dí mis dudas trazadas en la pared y las pocas certezas que me quedaban. y aún así preferís quebrarme.