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Mostrando entradas de marzo, 2012

será la herida de París

hace algún tiempo oía y presentía aquel ruido no es un golpe, no es un instante de impacto es un detener constante un silencio que se filtra entre las grietas mismas de la piel incluso un añorar, un lamentarse por la ausencia de equipaje, por la proyección por la sensación de derrota del alma: volvemos a la aldea sin caballo ni escudero, volvemos porque perdimos, porque prometimos, porque no supimos hasta dónde entonces me quedo, a veces, con la niña de las cenizas esa que sabe no dormir porque su sol es amargo ni conoce un gusto diferente al del alcohol quemando su garganta ni sabe esperar ni someter al tiempo me quedo porque ni arrastrándome sobre mi propia baba podría ir más despacio ni con la calma natural de quien encuentra su espacio y su momento podría quererte en un ciclo perfecto porque aún así aún así respiro aunque sea entre la nada y es cierto que cada ola y cada marea y cada cristal de arena que se retira y aplaca la ilusión y cada imagen y cada sollozo y cada verso que me...

chu

Sentía ese deseo, esa necesidad simple y algo tímida de tener una novela descansando sobre la mesita de luz, esa ansiedad de acariciar sus hojas a medianoche bajo la tenue luz de la incertidumbre. Hay una paz única en el susurro de la voz interna, esa lectura del espíritu sobre el eco de las palabras, los cierres fulminantes, la metáfora que se subraya en la inercia el destino el azar. Sensación de primera mañana, un sol que se niega detrás de las cortinas forzadas, la naturaleza que juega de nuestro lado en los encuentros y tonalidades, la canción se escribe (siempre) sola en el instante exacto en que la yema de un dedo recorre una palma y así, y así regresamos al lugar que desconocemos y la naturaleza y los afiches y el art nouveau y las avenidas y la sonrisa cómplice y mi mano, y mi mano buscando tu mano, y la novela de las luces y la medianoche tenue de los bares y el destino y el azar y tu mano, mi mano.

poesía

será que no ves? (desde tu muralla y tu castillo, desde tu delirio tan cortés, desde tu armadura medieval) mi miedo siendo luz, mi miedo de estrellas y locuras espontáneas no sabés, al menos hoy el peso de la claridad y el amparo que se inventa a sí mismo entre las líneas. Creo en la libertad que sobrevuela los espacios de la nada, en la ternura del despertar abrazado entre fronteras, en la mañana pálida y el suspiro natural renacentista. vos tenés ese poder de delinearme a tu antojo, esa melodía que liberás y me hace crecer creer y respirar hasta que estallan las estaciones y sus lunas y los volcanes de cada invierno escurridizo hasta que el verso es la división imaginaria, entre mis océanos y tu brisa intranquila que ampara gaviotas, que brilla en el ocaso, que deriva los rayos hacia el mismo centro perfecto. ese corazón embravecido por derrotas antiguas y placenteras en caminos cansados de pestes y honores perdidos, ese quererser, ese amague trascendente que (...) tenés ...

habladurías

entonces no entendés pero ellas se encadenan a mi garganta alrededor, quiero decir, en mil nudos que son mil versos o infinitos o uno solo. y marcan el pulso y ordenan los días (qué digo!) los instantes la perfección que nos indaga la luz que se opone a las verdades ellas crean la creación mientras yo te invito a bailar.

vos sos el sol

Hoy pensaba en la luz que no dejás filtrar en mis ecuaciones de madrugada y tus planos y tus plenos pensaba en el color en los derrames de las mareas de las galaxias pensaba tu mirada como quien piensa una esfera cercana y la sostiene con la yema de sus dedos y se refleja y se siente ser y baila entre las luces blancas y se dibuja mil rostros y se delinea perfecto y se inventa en sombras que se apagan y mientras tanto enciendo tus versos desde donde puedas ver enciendo tus restos en un eclipse eterno de vos te trazo imperfecto y fugaz inconstante olvidadizo recuerdo el momento de los momentos y sobre todo: te anhelo tarde y desprolija, descuidado.

porfín

entonces qué es? si no es por las dimensiones ni las palabras si no es por ese espacio compartido entre todos los espacios si no es tu flor ni tu nunca ni tu ventana de miel qué es? qué es entre tantos versos? si me perdés para la ferocidad del encuentro nuevo si me perdés entre la mentira y la suspensión si me sabés así: vacía y distante, y me ves, radiante de estaciones es real? la canción que se escriben entre lo absurdo de tu quéseyo y mi mirada líquida la canción que no quiero ver y no voy a ver y sin embargo suena tan tan alto entre mis entrañas y las tuyas la canción que de verdad espero, sea menos que una mentira, un cuento, una idea de esas que solo aturden por la madrugada.

súplica

tan solo que te apiades aunque sea por primera vez por un instante que olvides apenas veas esos ojos que te apiades por la sonrisa y por la estrella que atiendas a la lágrima, al destello, al impresionismo que por un momento me conozcas de verdad me sepas en mis dimensiones, en mis torrentes, en mis miedos que recuerdes las promesas y el espacio, que sueñes como si valiera la pena que no mires al costado, que no te escapes de nada en tantas direcciones que sea cercano, que sea real: mañana, esta semana, algún viernes que no quieras continuar con la danza de las cenizas bajo la alfombra que no haya más cenizas ya, ni sombras, ni heridas que se irritan de vez en cuando porque es amor, hoy y siempre, la verdad.