Sentía ese deseo, esa necesidad simple y algo tímida de tener una novela descansando sobre la mesita de luz, esa ansiedad de acariciar sus hojas a medianoche bajo la tenue luz de la incertidumbre.
Hay una paz única en el susurro de la voz interna, esa lectura del espíritu sobre el eco de las palabras, los cierres fulminantes, la metáfora que se subraya en la inercia el destino el azar.
Sensación de primera mañana, un sol que se niega detrás de las cortinas forzadas, la naturaleza que juega de nuestro lado en los encuentros y tonalidades, la canción se escribe (siempre) sola en el instante exacto en que la yema de un dedo recorre una palma y así, y así regresamos al lugar que desconocemos y la naturaleza y los afiches y el art nouveau y las avenidas y la sonrisa cómplice y mi mano, y mi mano buscando tu mano, y la novela de las luces y la medianoche tenue de los bares y el destino y el azar y tu mano, mi mano.
Hay una paz única en el susurro de la voz interna, esa lectura del espíritu sobre el eco de las palabras, los cierres fulminantes, la metáfora que se subraya en la inercia el destino el azar.
Sensación de primera mañana, un sol que se niega detrás de las cortinas forzadas, la naturaleza que juega de nuestro lado en los encuentros y tonalidades, la canción se escribe (siempre) sola en el instante exacto en que la yema de un dedo recorre una palma y así, y así regresamos al lugar que desconocemos y la naturaleza y los afiches y el art nouveau y las avenidas y la sonrisa cómplice y mi mano, y mi mano buscando tu mano, y la novela de las luces y la medianoche tenue de los bares y el destino y el azar y tu mano, mi mano.
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