Ir al contenido principal

poesía

será que no ves?
(desde tu muralla y tu castillo,
desde tu delirio tan cortés,
desde tu armadura medieval)
mi miedo siendo luz, mi miedo de estrellas y locuras espontáneas

no sabés, al menos hoy
el peso de la claridad y el amparo que se inventa a sí mismo entre las líneas.

Creo en la libertad que sobrevuela los espacios de la nada, en la ternura del despertar abrazado entre fronteras, en la mañana pálida y el suspiro natural renacentista.

vos tenés ese poder de delinearme a tu antojo, esa melodía que liberás y me hace crecer creer y respirar hasta que estallan las estaciones y sus lunas y los volcanes de cada invierno escurridizo
hasta que el verso es la división imaginaria, entre mis océanos y tu brisa intranquila que ampara gaviotas, que brilla en el ocaso, que deriva los rayos hacia el mismo centro perfecto.
ese corazón embravecido por derrotas antiguas y placenteras en caminos cansados de pestes y honores perdidos, ese quererser, ese amague trascendente que (...)

tenés también, tu espada y tu corona.


Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

desatormentándonos

"Deja tu miedo atrás | alguien te sonreirá | abre tu mente al sol | todo irá mejor | Antes de despertar | desde tu cuerpo astral, verás | tu voz sabrá gritar: "Todo irá mejor" Dulce tres nocturno | aparece mostrando su signo | detrás del diamante. Dulce tres nocturno necesito que cuentes tu historia para conocerte Ven hacia mí .."

Planos

Y quise morirme para existir, y quise nombrarte para volver. Pero olvidé la verdad sobre los planos, olvidé tu rincón de resentimiento en la rueda mágica de los ordinarios. Olvidé las mentiras y los desconciertos aunque en ese olvido se haya ido mi niñez, aunque en ese olvido también haya olvidado por qué te quería cerca.

Dije Todo y dije Siempre

El telón caerá anticipando el silencio, el suspiro, el éxtasis de la incertidumbre. El escenario donde se desgarra cada ruina bajo el filo de los rayos de tu sol ahogará en cenizas los versos que por cientos de amaneceres suplicaron la fundición de las cadenas oxidadas. La palabra como primer motor del desengaño: que lo poco que queda sea tuyo, y de mi no quede nada.