tan solo que te apiades aunque sea por primera vezpor un instante que olvides apenas veas esos ojos
que te apiades por la sonrisa y por la estrella
que atiendas a la lágrima, al destello, al impresionismo
que por un momento me conozcas de verdad
me sepas en mis dimensiones, en mis torrentes, en mis miedos
que recuerdes las promesas y el espacio, que sueñes como si valiera la pena
que no mires al costado, que no te escapes de nada
en tantas direcciones
que sea cercano, que sea real: mañana, esta semana, algún viernes
que no quieras continuar con la danza de las cenizas bajo la alfombra
que no haya más cenizas ya, ni sombras, ni heridas que se irritan de vez en cuando
porque es amor, hoy y siempre, la verdad.
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