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Mostrando entradas de agosto, 2009

blanco y negro

Tenías la pared cubierta de imágenes aromáticas, contemplabas con nostalgia algún dibujo antiguo, inocente. Fotografiabas casi sin ver la perfección (oculta) detrás de los mosaicos rayados. Querías ser más, buscabas una muerte olvidada, una mirada de cristal. Y en las galerías resplandecientes de tu memoria, están las piedritas de rayuelas extraviadas. Las sombras plateadas, las rebeldías oxidadas. La estrella azul, la luna desenfocada. Bailan en tu alma, esperan el momento.

Chipi-Chipi

- la canción sin fin - No hay palabras de estrellas. No hay suspiros de mar. No hay miradas de diamante. No hay melodías etéreas. Ni ángeles de confesiones brillantes. Pensamientos de cuerpos azules, elevados amaneceres, realidad autista de emociones sublimes, y cuevas de cristal. Hoja en blanco de premisas a pintar en los vidrios opacos de tu primavera, desolada.. El clásico vaivén de inquietudes errantes y suburbios que agonizan. El respirar arrogante del sosiego envuelto en cenizas doradas. La línea imaginaria que úne la ilusión con el sutíl tiempo del destino abrazado a tu sonrisa. Me quedo con la cajita que sostiene nuestra niñez abrumada entre la soga transparente de piedras que brillan en la oscuridad, de lucecitas que pintamos esa tarde, cuando el sol se alejaba veloz en algún horizonte de por allá. Me quedo con el exceso inocente de pasos a la deriva y mapas que cantan a lo prohibido, sin decir bien donde es que está, (¡¿dónde está?!), la fotografía desteñida de nuestras risas...