No hay palabras de estrellas. No hay suspiros de mar. No hay miradas de diamante. No hay melodías etéreas. Ni ángeles de confesiones brillantes. Pensamientos de cuerpos azules, elevados amaneceres, realidad autista de emociones sublimes, y cuevas de cristal. Hoja en blanco de premisas a pintar en los vidrios opacos de tu primavera, desolada.. El clásico vaivén de inquietudes errantes y suburbios que agonizan. El respirar arrogante del sosiego envuelto en cenizas doradas. La línea imaginaria que úne la ilusión con el sutíl tiempo del destino abrazado a tu sonrisa.
Me quedo con la cajita que sostiene nuestra niñez abrumada entre la soga transparente de piedras que brillan en la oscuridad, de lucecitas que pintamos esa tarde, cuando el sol se alejaba veloz en algún horizonte de por allá. Me quedo con el exceso inocente de pasos a la deriva y mapas que cantan a lo prohibido, sin decir bien donde es que está, (¡¿dónde está?!), la fotografía desteñida de nuestras risas eternas.
Me quedo con la cajita que sostiene nuestra niñez abrumada entre la soga transparente de piedras que brillan en la oscuridad, de lucecitas que pintamos esa tarde, cuando el sol se alejaba veloz en algún horizonte de por allá. Me quedo con el exceso inocente de pasos a la deriva y mapas que cantan a lo prohibido, sin decir bien donde es que está, (¡¿dónde está?!), la fotografía desteñida de nuestras risas eternas.
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Agosto se hizo presente
ResponderEliminarazul como el mar azul..
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