Entonces una visión , como una luz, un vestigio de los cuadros y las líneas. Fluctuante de volcanes sin erupción y sueños que se estrellan contra los océanos. Llevás tus papeles húmedos, desencantados entre tintas como acuarelas, sin fuerzas ni formas. Figuras que oyen la corriente constante de los abismos y atardeceres, de quienes salen a disfrazarse de ajenos y hermosos, como sombras de nada y lagos enfermos. Hay un espacio entre los cortes y las cicatrices, una distancia intrascendente, mirada cristalizada de la noche espesa. Y tu voz la lluvia de algún abril que se consume.