a la niña de las palabras Te acordás? Cruzamos el puente solo para ver las luces y los reflejos y la madrugada líquida de esperanzas. En mis párpados sentí el peso de un destino innegablemente fugaz, quise reconocerlo, evocar alguna certeza del más allá, graficarlo, diagramar el instante como estrellas absolutas. Poco me importan las seguridades inútiles, querido. Casi por un momento creí en las estructuras internas, como cuestiones elementales. Entonces, volví para ver el disco antiguo (lo ves?), el lateral de la escalerita caracol de maderas verdes, la poesía fragmentada entre azules siderales. Y me acuerdo, casi todo el tiempo, del puente, de las luces, de los reflejos, de las madrugadas... de tu abrazo.