Nos faltaba ese instante, y cerraste el libro, casi en mi rostro, como necesitando interrumpir mi mirada odiosa, insistente. El final feliz convertido en la cíclica incertidumbre de esperas en la terminal, y encuentros clandestinos (siempre es por la clandestinidad, sabés?). Era una noche de alcohol, alcohol y verdades que se escapan entre las brizas de verano, entre los sin-sentidos de tu mente racional y mis emociones distorcionadas. Era de noche, era de noche y me mirabas. Quise aquí delimitar el fin. Y las palabras que se van de mis manos, de mi boca, de mi alma. Busqué en las complejidades del adiós lejano, entre las telarañas y el polvo del olvido, busqué, de verdad. Y esa canción que pasaba, y una vida juntos que pasaba.. y estábamos quietos, y éramos silencio y eternidad, éramos un ayer que se descomponía frente a mi, y me preguntaste. Dijiste que preferías el recuerdo completo a un presente vacío, te recordé, entre suspiros y sin lágrimas, que no tenía más que aquel instante. ...