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Mostrando entradas de enero, 2011

no existe una escuela que...

entonces la rosa en la cumbre de cada niebla el deseo de las sombras y el sendero ví los verdes impresionistas de tu lejano inverso como un juego que buscaba el más siniestro vuelo viviste los lunares de la ausencia helada entre las nubes del regreso intacto de perfección ensimismada y el infierno tan infesto y reflejado. inventé los versos del incierto vidrio porque creer es intoxicar el pulso y las luces, de tu mismo invierno dibujar escribir incendiar extraño en tus perplejos bailes y en tu calma en tu vida cruel y en tus danzas en tu abril fujaz y en tu alma impulsar y confiar a tu sur al ritmo de versos externos tenés inquietudes yo tengo un reloj y mil pinceles.

retorno

recuerdo que quería recostarme sobre tu abrigo sentir el tiempo mirar la lluvia recuerdo perderme en ese aroma que inventamos la poesía y el sendero y la línea intacta que se recorre a si misma entre nuestros labios y manos y contornos.

náusea

suena la alarma tu ausencia intermitente como página en blanco lamanoquegolpeapunzante me estiro para alcanzar tus hombros, los arcoiris se dibujan con crayones y los cometas marcan horizontes desdeallá. agitás mi reloj de arena con tus párpados presionados y tu luz marchita enceguece mi silencio se disuelve la sal de mis entrañas se convierten en lluvia las estrellas se libera la gracia de sus nubes se lucha a favor de la brisa se pierde el abrazomediodía se escriben los inviernos del jardín se inventan las voces como ecos se detienen los caminos se destiñen acuarelas gotean los pasados infiernos que no arden.
- que no es momento temor, amor? fluye cierta arena del espacio sintaxis de tu alma libera el brillo de los álamos las princesas y los bosques ausencia propia del despertar sublevado esquivo sonoro tu canto se siente como plumas de una nueva caricia insegura en las noches primeras flor silvestre de veranos y secuencias mi clepsidra y el llanto de los silencios.