Alguna vez leíste sobre el caracol de seda y la baba del gusano. Yo te contemplaba en silencio (porque las estrellas no me enseñan sobre ruidos), observar desde un jazmín el arcoiris de metales líquidos que se encadena a tu alma cada madrugada. Y mientras pensabas en el incienso violáceo de infinitos rostros y caídas onduladas, y mientras mi silencio no era más que uno de los tantos inventos terrestres por enamorarnos de aquel vuelo insaciable escondido entre maderas de bosques azules; ví que tu canción se desprendía como un violento despertar inverso a mi línea, como búsqueda de sal plateada entre los caramelos de nuestra primavera.
entonces ahora puedo resumir, minimizar, clasificar a partir del permiso tácito de tu ausencia puedo decir que todo se reduce a un instante de debilidad puedo decir que redujiste nuestro amor a una línea imaginaria a un puente colgante entre tulipanes que ya no están clasificar los besos, las mentiras, los supuestos inventar cronologías, paralelismos, estigmas y olvidos hay un punto clave, fijo, innegociable - casi generado por la misma energía que me suplica - que me grita mis estamentos más profundos, que me recuerda desesperadamente entre los altibajos ese instante de debilidad me devolviste al sitio tan maravilloso de las luces y los desencuentros
Te detesto... por que tenes tan buena prosa?... Te envidio U_U
ResponderEliminarSaludos
un vuelo limpio y puro!
ResponderEliminarviolent@ e incandescente
ResponderEliminar