Y como vivimos recostados en el filo de la nube no más alta
te recuerdo los plateados y las grietas que tu garganta acaricia sin cuidado
te invento sobre la credulidad y mil cantatas, entre la nada sublime de este invierno viejo
y como tu gris funciona desde la energía hurtada de mis soles de la noche
y como tu perfil se oxida entre tanta armonía despiadada
ya no grito desde tu sombra interna ni me dibujo entre los miedos compartidos
ya no comparto el amanecer brillante
ni el verso estúpido
ni el vaso tibio.
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