En un instante y sin sospecharlo me devolviste lo que por años la sombra de los días se había llevado. Dibujando mapas y mirando postales nuestros ríos se encontraron entre la sal y los ferrocarriles oxidados. Ojalá pudiera llegar a tus mediodías de mar, a tus bosques de mañana, perderme en la bruma de una nueva aventura entre corales de ensueño.
Los tejidos de esa tarde, el retrato a contraluz, los reflejos preciosos de ambigüedad me recuerdan incandescentes que no somos más que los océanos, bosques, espacios.. que inventamos para llegar al anhelo inmenso de lo que puede ser.

Comentarios
Publicar un comentario