El telón caerá anticipando el silencio, el suspiro, el éxtasis de la incertidumbre. El escenario donde se desgarra cada ruina bajo el filo de los rayos de tu sol ahogará en cenizas los versos que por cientos de amaneceres suplicaron la fundición de las cadenas oxidadas. La palabra como primer motor del desengaño: que lo poco que queda sea tuyo, y de mi no quede nada.
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