una luz, un piano, un reflejo.
la llama que se eleva sobre lo transparente
el fuego que imagino y está
la ilusión de lo eterno
cuántas veces dejé de ser, cuantas veces callé,
enmudecí ante sus palabras
cuántas veces me cuestioné ante el destino
ante mi nombre, ante la verdad y la mentira.
cuántas veces me reconocí entre las sombras,
entre el vacio, entre los nuevos desiertos
y los anticuados (azules) océanos.
el cielo y su atentado de estrellas que caen
caen sobre lo que alguna vez busqué ser.
sabés, no hay nada más
no queda rastro de esa luz que quise ver
de ese piano que resuena como una voz que se apaga
no encuentro reflejos en el lago de las sombras.
la llama que se eleva sobre lo transparente
el fuego que imagino y está
la ilusión de lo eterno
cuántas veces dejé de ser, cuantas veces callé,
enmudecí ante sus palabras
cuántas veces me cuestioné ante el destino
ante mi nombre, ante la verdad y la mentira.
cuántas veces me reconocí entre las sombras,
entre el vacio, entre los nuevos desiertos
y los anticuados (azules) océanos.
el cielo y su atentado de estrellas que caen
caen sobre lo que alguna vez busqué ser.
sabés, no hay nada más
no queda rastro de esa luz que quise ver
de ese piano que resuena como una voz que se apaga
no encuentro reflejos en el lago de las sombras.
Cuando el olvido regrese por mi.
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