Jamás habrá dos atardeceres iguales.
Nunca te encontraré entre las ausencias.
Nos cubrirán aquellas nubes,
nos vestiremos en grises,
en los matices de tus melodías de nada.
Los relativos de este desorden perfecto.
Una lluvia inclinada hacia mi ventana.
El mar que inunda mi mirar.
Hoy tus palabras se desdibujan tras mis sombras.
La noche cubriendo tus rayos..
me reconoce en una nueva oscuridad.
no me importa la noche con sus rayos, ni me importan los atardeceres de las diferencias...
ResponderEliminarhay que ir mas alla de las nubes, los rayos y la lluvia...baires, por ejemplo (o madrid?)
unqui nena, unqui :P
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